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lunes, 12 de enero de 2009

Editorial Diario La Nación: "Secuelas de los accidentes viales"

Muchos de los heridos se recuperan, pero por lo menos un tercio de ellos quedará con discapacidades físicas permanentes

Pese a las campañas oficiales que buscan reforzar la seguridad vial, la cantidad de muertes en accidentes de tránsito aumentó el año pasado respecto de 2007, con más de 8200 personas fallecidas en todo el país, según informó la organización civil Luchemos por la Vida. La entidad señaló en un comunicado de prensa que, en 2008, se registraron 8205 víctimas fatales en la Argentina, con un promedio de 683 por mes y 22 por día, aunque se aclaró que las cifras de su informe final aún son provisorias. La cantidad global muestra un incremento de alrededor del 1,25 por ciento en comparación con las 8104 muertes registradas en 2007.

Luchemos por la Vida, una organización no gubernamental (ONG) sin fines de lucro cuyo propósito es prevenir accidentes de tránsito en el país, precisó que del total de personas fallecidas, casi un 40 por ciento corresponde a la provincia de Buenos Aires, con 3915 fallecidos, seguida por Santa Fe, con 698 muertes (707 en 2007); Córdoba, 603 (598); Mendoza, 431 (423); Entre Ríos, 337 (341); Misiones, 331 (334); Tucumán, 294 (289); Corrientes, 257 (254); la Capital Federal, 256 (234), y Chaco, 221 (228). La nómina se completa con Salta, 213 (204); Santiago del Estero, 198 (196); Jujuy, 176 (168); San Juan, 163 (166); Río Negro, 122 (129); La Pampa, 117 (107); San Luis, 113 (109); Formosa, 109 (114); Chubut, 106 (113); Catamarca, 74 (73); Neuquén, 69 (67); La Rioja, 52 (53); Santa Cruz, 47 (38), y Tierra del Fuego, 23 (25).

La ONG estima, por otro lado, que entre 120.000 y 140.000 personas resultaron heridas en 2008 en accidentes de tránsito, por lo que destacó la necesidad de manejarse con responsabilidad en la vía pública. Según el banco de datos del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), en 2007, 35.770 personas sufrieron lesiones graves, una cifra superior a la de 2006, que ascendió a 31.025 personas. Muchos se recuperarán, pero, por lo menos, un tercio de los heridos (12.000 personas, unas 33 personas en promedio) quedará con discapacidades físicas permanentes. Por cada muerte en el tránsito hay 3 personas que sufren alguna discapacidad permanente; 75, alguna discapacidad temporaria y alrededor de 500 heridos.

Asimismo, según el Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito, en el primer semestre de 2007 se registraron oficialmente en el país 45.106 víctimas de lesiones graves (4712) y leves (40.394) por hechos de tránsito, en zonas urbanas y rurales.

Las lesiones leves, a los fines del registro oficial, incluyen las que necesitaron tratamiento ambulatorio; en cambio, las lesiones graves incluyeron hospitalización con seguimiento de observación, suturas, uso de yesos u ortopedia, y todo otro tipo de asistencia de alta complejidad. En cualquiera de estos casos, las secuelas no sólo son físicas, sino también psicológicas y emocionales, tanto para las víctimas como para sus familiares directos.

Por lo general, no se mencionan las discapacidades que dejan los accidentes de tránsito, toda vez que lo que acapara la noticia es el número de muertos que ocasionan, lo cual impide darle la exacta dimensión al problema. Por consiguiente, es necesario concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente que se cumplan las normas de tránsito, adoptando las medidas necesarias para evitar mayor luto y dolor en las familias argentinas, por la falta de control de las autoridades y de previsión de quienes conducen vehículos.

martes, 26 de agosto de 2008

Los accidentes de tránsito dejan unos 33 discapacitados por día

Es el promedio para todo el país sobre un total de 12.000 casos por año. El alto número de muertos en calles y rutas es sólo la punta del iceberg. El año pasado, 35.770 personas sufrieron lesiones graves. La mayoría son menores de 30 años.

Aún en los cálculos más optimistas, decenas de miles de personas, en su mayoría muy jóvenes, resultan heridas cada año en siniestros viales, los mal llamados accidentes de tránsito. Según el banco de datos del ISEV (Instituto de Seguridad y Educación Vial), el año pasado 35.770 personas sufrieron lesiones graves, una cifra superior a la de 2006 (31.025). Muchos se recuperarán, pero por lo menos un tercio de los heridos, cerca de 12.000 personas, unas 33 por día en promedio, quedará con discapacidades físicas permanentes.

"El progreso en la medicina prehospitalaria y en la recepción del traumatizado generó un mayor número de secuelados y de discapacitados permanentes", observa el doctor Gustavo Tisminetzky, jefe de la Unidad Urgencia del Hospital Fernández. Dicho de otro modo, cuando actúan tras un choque o un vuelco, los médicos salvan cada vez más vidas, pero muchas veces no pueden evitar las consecuencias irreversibles.

Mejorar en los cuidados inmediatos y en la atención de los heridos serán objetivos del 18° Congreso Argentino de Terapia Intensiva y del 3° Congreso Argentino de Patología de Urgencia, Emergentología, Trauma y Cuidados Críticos, que se harán en forma conjunta entre mañana y el domingo en el hotel Hilton. "El encuentro servirá además para que los médicos armen un registro empírico paralelo, a falta de registro oficial", señala el doctor Eduardo San Román, presidente del congreso y ex titular de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI).

El número de víctimas fatales del tránsito es una incógnita persistente. Las cifras oficiales varían según la fuente, y son cuestionadas por las entidades dedicadas a la seguridad vial. En cuanto a heridos también hay serias diferencias: 174.339 en 2007 según el Sistema Nacional de Vigilancia de Lesiones del Ministerio de Salud; y 90.641 según el Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito, en ambos casos sin distinción de gravedad.

Los números disponibles deberían alcanzar para evitarlo: 6 de cada 10 heridos graves tienen menos de 30 años, lo que implica costos inmensos de todo tipo. El doctor Jorge Neira, ex presidente de la SATI y del SAME menciona la teoría del iceberg: lo que se ve son los costos en atención médica, los administrativos (etapa sumarial y judicial), y los materiales.

"La etapa más cara del traumatizado la 'primera semana la paga el Estado', observa Tisminetzky. "Después empieza la pelea entre la obra social o prepaga y el seguro, a ver quién se hace cargo del resto", comenta San Román.

"Lo que no se ve es mucho mayor", observa Neira: las décadas de ingresos perdidos por discapacidad, y los costos para atenderla. Un trabajo realizado por el Foro de Investigación en Salud, del Ministerio de Salud, apunta que a ese cálculo falta incorporar "la pérdida de ingresos de las personas que cuidan a la víctima, y la valoración económica de la calidad de vida perdida a causa de las lesiones".

"Este es un costo que paga la sociedad", recalca Neira. Tanto los médicos especializados como varios sobrevivientes de siniestros viales consultados por Clarín subrayan que, además, en la Argentina hay muy pocos centros dedicados a la rehabilitación de discapacitados. A esto se suma que las calles y los entornos públicos tienen escasa accesibilidad.

Algunas de las lesiones más graves son las que más han aumentado en los dos últimos años y que sufren los motociclistas. "En el hospital Fernández, durante el día día recibimos a dos o tres motoqueros; y por la noche, a ciclistas que hacen delivery, señala Tisminetzky. En el conurbano las lesiones se producen por los remís en mal estado, que se usan por la falta de colectivos nocturnos".

Los emergentólogos proponen categorizar y acreditar los hospitales como centros de trauma. Y además, dar capacitación comunitaria en prevención. "La prevención es para todos, todo el tiempo, recalca Neira. Cuando alguien se descuida, se pone en riesgo".

Fuente: Diario Clarín

martes, 10 de junio de 2008

Por cada muerto en el tránsito, hay 78 discapacitados y 500 heridos

Son cifras dos y cuatro veces más altas que las de EE.UU. y Suecia, respectivamente

La inseguridad vial suele medirse según la cantidad de vidas que se pierden en cada choque. Sin embargo, las cifras de las lesiones leves y graves que se producen en cada colisión, ya sea contra otro vehículo o un peatón, duplica el nivel de mortalidad en las calles y las rutas.

Se estima que en nuestro país, como en el resto del mundo, por cada muerte en el tránsito hay 3 personas que sufren alguna discapacidad permanente, 75 alguna discapacidad temporaria y alrededor de 500 heridos. En cualquiera de estos casos, las secuelas no sólo son físicas, sino también psicológicas y emocionales, tanto para las víctimas como para sus familiares directos.

"Tenemos cifras mucho más altas, incluso, que en los países desarrollados: dos veces más altas que en los Estados Unidos y hasta cuatro veces más altas que en el Reino Unido y Suecia. Y lo que vemos es que las tasas de lesiones no sólo no bajan, sino que están aumentando y que en los últimos 15 años no ha habido estrategia alguna para reducirlas", señaló el doctor Jorge Neira, presidente saliente de la Sociedad Argentina de Medicina y Cirugía del Trauma (Samct).

Según el Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito, en el primer semestre de año pasado -los últimos datos disponibles- se registraron oficialmente en el país 45.106 víctimas de lesiones graves (4712) y leves (40.394) por hechos de tránsito, en zonas urbanas y rurales.

Las lesiones leves, a los fines del registro oficial, incluyen las que necesitaron tratamiento ambulatorio; las lesiones graves incluyeron hospitalización con seguimiento de observación, suturas, uso de yesos u ortopedia, y todo otro tipo de asistencia de alta complejidad.

Las principales consecuencias de este tipo de traumas incluyen desde las más graves, como la hemiplejia, la cuadriplejia o el deterioro cognitivo por los golpes en la cabeza, hasta las más leves, como las fracturas.

"En el centro de rehabilitación, las secuelas más comunes que atendíamos eran los traumas medulares, pero ahora vemos cada vez con más frecuencia los traumatismos craneoencefálicos y las fracturas expuestas en choques en moto o automóvil, y básicamente por la falta de uso del cinturón de seguridad o del casco", comentó a LA NACION el doctor Miguel Angel Acanfora, director médico de ALPI Asociación Civil. Allí, según la gravedad de las lesiones, la rehabilitación puede demorar entre dos meses y dos años, o más.

Para el especialista, lo que aún sigue sin corregirse es el tiempo que transcurre entre el momento de la colisión y la internación con las medidas correctas. La causa, aseguró, es principalmente la falta de unidades de trauma adecuadas en el país. Esto, sostuvo Acanfora, "ya debería llamar la atención en el nivel público".

Pero si, como coincidieron los expertos consultados, la discapacidad está subregistrada, más aún sus consecuencias psicológicas para la víctima y su familia.

"En una persona que queda con paraplejia o hemiplejia, que son lesiones típicas de un choque, el daño psicológico y emocional es enorme: pierden la carrera, no pueden seguir haciendo la vida normal y esto también altera profundamente al grupo familiar, que en muchos casos queda sin sustento", explicó la licenciada en psicología María Cristina Isoba, directora de investigación y educación vial de la asociación civil Luchemos por la Vida. "Son daños que no están medidos cuantitativa ni cualitativamente", agregó.

Por lo tanto, y en el Día de la Seguridad Vial, es un buen momento para rescatar el valor de la educación vial en las escuelas (ley 23.348) y comenzar a reducir la carga socioeconómica de estas lesiones prevenibles.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION