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sábado, 13 de marzo de 2010

Los argentinos manejan mal, pero le echan la culpa al otro

No sos vos, soy yo... No sos vos, soy yo... No sos vos, soy yo... Los conductores argentinos deberían ponerse en penitencia frente a un pizarrón a escribir miles de veces esa frase. O quizás deberían ser obligados a repetirlo en voz alta, cuando están dentro del auto, en la soledad compartida de un embotellamiento. O definitivamente dentro de un plan de educación vial, que obligue a repensar el tema de la responsabilidad de los conductores al volante. Porque la falta de autocrítica es la principal característica que se refleja en un informe sobre la conducta de los argentinos cuando manejan: un 91% cree que "la gente" tiene un puntaje entre bajo y muy bajo en prudencia. Y el 82% cree que "la gente" no respeta las normas de tránsito. La culpa, en ambos casos, es de los otros.

La encuesta, hecha sobre 812 casos en 6 ciudades argentinas, muestra también que en una escala de 1 a 10, el conductor argentino se califica con un 8,5, cifra que se obtiene al promediar los rubros "prudencia" (8,5), "habilidad" (8.4) y "cumplimiento de normas" (8,8). Pero a la hora de evaluar cómo maneja el resto, la nota baja sensiblemente: apenas 4,5, producto del promedio entre un 3,7 en "prudencia", un 5,5 en "habilidad" y un 4,4 en "cumplimiento de normas". Una cifra que se ajusta un poco más a la trágica realidad que se vive en nuestro país, con casi 7.300 muertos por año en accidentes de tránsito, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Pero claro, esa evaluación encierra una paradoja: si todos manejáramos bien, no tendría porqué pasar lo que pasa.

"La conclusión principal es que hay un bajo nivel de autocrítica y eso implica poca propensión a la modificación de la conducta", dice Aldo Merlino, director del Area de Investigación de la Universidad Siglo XXI, institución que hizo el relevamiento.

"Es muy difícil mejorar cuando uno cree que hace las cosas bien, pero la realidad nos muestra que los habitantes somos muy malos conductores. Definitivamente no somos conductores seguros", reconoce Alberto Silveira, de Luchemos por la Vida. "¿Sabés cuál es la frase más escuchada en las aseguradoras?", pregunta Fabián Pons, del Centro de Experimentación y Seguridad Vial. "Me chocaron. Siempre hay uno que choca y otro que es chocado, pero parece que no pueden admitirlo. Nos vanagloriamos de lo habilidosos que somos, pero en realidad necesitamos esa habilidad porque somos muy poco respetuosos de las normas de tránsito", concluye Pons.

"No hay una percepción de que haya que cambiar la conducta, y así no se va a lograr una mejora colectiva. El de la seguridad vial todavía se dimensiona como un problema exógeno", asegura Felipe Rodríguez Laguens, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. A través del Observatorio de Seguridad Vial, la ANSV realizó en noviembre del año pasado un estudio que revelaba que el 60% de los conductores argentinos "nunca" o "casi nunca" cumple las normas de tránsito.

Este nuevo estudio también revela que el 63% de las personas piensa que la policía de tránsito no está lo suficientemente preparada para ejercer su labor, y más de la mitad piensa que se puede evitar una multa con un soborno. La encuesta también muestra que el 22% de los conductores maneja en un permanente estado de tensión. "A medida que aumenta el nivel de irasciblilidad, es posible que disminuya la capacidad de las personas para conducir comunitariamente, pensando en respetar al otro", dice Merlino. Son las mujeres las que más admiten ese estado de tensión: 26,8%, contra 19% de los hombres. La mitad de los encuestados respondió que la tensión es porque la gente "maneja mal y sin respetar las normas".

"Para solucionar un problema, primero hay que reconocerlo", retoma Rodríguez Laguens. "Tenemos que concientizar a la gente de que es un problema que nos afecta a todos".

lunes, 8 de febrero de 2010

Motos: Conducción Segura por Honda

Honda desarrolla desde 2000 en nuestro país, un programa de RSE similar al que se realiza en todas sus subsidiarias alrededor del mundo, que está orientado a la seguridad en el manejo y la prevención de accidentes, y que se denomina Safety Argentina.

El objetivo es educar a los motociclistas y a todas aquellas personas que quieran sumarse al maravilloso mundo de las dos ruedas en manejo seguro, explicándoles cuáles son las técnicas de conducción más adecuadas, cómo se utiliza correctamente cada vehículo y las normas viales que deben respetar.

Honda es una empresa altamente comprometida con la seguridad; por eso trabaja tanto sobre el desarrollo de vehículos cada vez más seguros como en la transmisión de las técnicas de manejo adecuadas, para fomentar una cultura de manejo responsable y para que los usuarios puedan disfrutar al máximo sus productos con la mayor seguridad. Estos dos aspectos son los que conforman el concepto de seguridad y sobre los cuales se debe trabajar para evitar posibles accidentes.

Las actividades exceden el trabajo propio con los usuarios de la marca. Cada actividad que se realiza está abierta a aquellos interesados en aprender a manejar o en perfeccionar sus técnicas de manejo.

El programa lleva nueve años recorriendo distintas plazas del interior y sigue perfeccionándose y ampliándose para llevar a todo el país, educación y capacitación.

En cuanto a la infraestructura, la marca dispone de un Centro de Entrenamiento de Manejo (CEMH) con una pista de 8500 metros cuadrados para ejercicios prácticos; 20 motocicletas de entre 100 y 400cc, y un aula para 48 participantes, donde se dicta la parte teórica de los cursos.

Pruebas de manejo

El departamento Honda Safety Argentina realiza test drive en todo el país desarrollados por instructores certificados, abiertos al público; cursos de manejo seguro para clientes, empresas y organismos; capacitación exclusiva para concesionarios, y charlas y campañas de concientización y conducción segura.

Desde su lanzamiento se distribuyeron más de 400.000 manuales de conducción elaborados por la Motorcycle Safety Foundation (MSF); se dictaron más de 150 cursos y asistieron más de 3000 participantes, especialmente de organismos como Gendarmería, Prefectura, policías de Catamarca, Jujuy, La Rioja, Misiones, Tucumán, Formosa, Esperanza, Junín y otros. Se firmaron convenios de cooperación y asistencia con universidades, gobiernos provinciales y municipios para capacitar, concientizar y reducir la cantidad de accidentes, y se dieron cursos y charlas durante la entrega e intercambio de cascos de forma gratuita en diversos puntos del país.

RECOMENDACIONES

  • Utilizar indumentaria adecuada, en especial casco, preferentemente de colores llamativos para favorecer su visualización en el tránsito.
  • Conducir con las luces encendidas, aun durante el día. Ser visto es de vital importancia para el motociclista.
  • Evitar los puntos ciegos de los otros conductores.
  • Mantener una distancia mínima de 2 seg. con el resto de los vehículos.
  • Manejar a la defensiva, concentrarse en lo que hace uno y contemplar también el posible error del otro.
  • Abstenerse de consumir alcohol, tanto conductor como pasajero.
  • Mantener la moto en buenas condiciones, especialmente los neumáticos, los frenos y las luces.

viernes, 24 de abril de 2009

El cansancio puede matar cuando manejamos

Cuando el cuerpo ya no puede más, la probabilidad de ocasionar un accidente aumenta.

Durante el verano se realizan muchos viajes, algunos que requieren largas horas al volante. Si el conductor no maneja en óptimas condiciones físicas, puede provocar un accidente. Para conducir se requieren muchos conocimientos y destrezas de modo de reaccionar en forma rápida ante un imprevisto.

Según advierten en la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset), el cansancio es una causa importante de accidentes, principalmente de los que se registran en carreteras. Muchas veces es el agotamiento el que provoca que las funciones cerebrales no operen en forma óptima y que las capacidades físicas se vean gravemente alteradas.

Cuando la persona está cansada, ya sea por haber trasnochado, por llevar varias horas seguidas al volante, encontrarse bajo estrés o no sentirse bien de salud suceden algunos fenómenos: la percepción empeora, se deteriora la capacidad de juicio y la toma rápida de decisiones, se altera el humor y con él las reacciones, se afecta la coordinación y disminuye la concentración.

Para estar alerta y darse cuenta cuándo es el momento de detenerse, la Conaset detalla las fases y señales de cansancio que conviene tomar en cuenta. Primero se produce una falta de interés e indolencia, se siente la boca seca y frío. Luego vienen los bostezos y pesadez en los párpados, la velocidad se hace irregular y el conductor se desorienta. En las etapas críticas ya casi no se advierten los estímulos externos, los músculos de la nuca se relajan y comienzan las cabezadas. El sueño no puede dominarse ni con el máximo esfuerzo de voluntad. En ese momento, es mejor detenerse, tomar aire fresco, descansar y, si es posible, pasarle las llaves a otro.

Fuente: Paritarios